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2005/09/30

En este articulo de la revista Semana se discute el problema de la sobreoferta de "vehiculos de servicio publico" (VSP's, digamos) en Bogota. El autor discute las distintas maneras en las que el Gobierno podria lidiar con el problema, entre las cuales estan la chatarrizacion de vehiculos a traves de la plata que hay en un fondo que quien sabe de donde salio, echarles la Policia encima a los transportadores piratas para sacarlos de rodamiento (como si no pudieran meter otro bus al siguiente dia igual de pirata), y un sinfin de medidas estrictamente gubernamentales para lidiar con el problema.

Cuando se habla del viejo sistema de transporte en Bogota, lo primero que se menciona es "la guerra del centavo". "Cuando un busetero compite contra otro busetero por cada pasajero que se encontraba por la calle, tenemos problemas", nos dijeron. Y si, es verdad. Cuando se decidio que en Bogota los transportadores privados serian quienes estarian encargados de movilizar a la poblacion, lastimosamente tambien se hizo todo lo posible para asegurarse que la competencia entre las distintas empresas de transporte fuera minima, a traves de mecanismos artificiales de control de precios y de la asignacion arbitraria y muchas veces corrupta de rutas entre las distintas empresas.

La unica competencia visible que se dio en ese sistema fue la competencia entre buseteros, dado que se les pagaba en proporcion a los pasajeros que recogian. Las empresas de transporte, por su parte, no fueron grandes innovadores en lo que a transporte se refiere. Nunca hubo intentos por implementar un sistema en el que, por ejemplo, si yo comenzaba mi viaje en un bus Sidauto, podria obtener una especie de "certificado de transferencia" para continuar mi viaje en otra ruta de Sidauto hacia otra parte de la ciudad sin tener que pagar el pasaje otra vez. Muy pocos fueron los incentivos para crear buses comodos y seguros: creanme, nunca he podido encontrar una buseta en Bogota en la cual me pueda sentar con comodidad, y tampoco es que sea tan alto (approx. 1.80m). Y ni hablar de la situacion actual, en la que a pesar de que la sobreoferta de VSP's es mas que obvia, muchos transportadores siguen sacando sus buses a la calle a trabajar.

Personalmente creo que la razon por la cual la empresa privada fracaso en la provision del transporte publico en Bogota (bajo algunas metricas) es el hecho que el Gobierno siempre fue el que controlo los precios del transporte publico. Los precios son las señales que le dicen a los empresarios si deben añadir o remover la oferta de un servicio o un bien. Si los precios del transporte publico fueran definidos por el mercado y no por una pequeña cabala de funcionarios publicos y de "representantes del sector" cada año, muy probablemente no existiria la sobreoferta que existe hoy, por que en ese caso la competencia no solamente seria entre buseteros, sino tambien entre empresas.

El transporte publico en Bogota y en otras ciudades no solamente es un problema tecnico, i.e. de troncales, autopistas, buses a gas o a diesel, y etc. Tambien es un problema de incentivos economicos. Mientras el Gobierno crea que al controlarlo todo esta haciendo un bien seguira siendo el principal responsable de la debacle del transporte que vive todo bogotano que no esta cerca a una troncal de Transmilenio.

New Handgun on the Market

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Los hechos ocurrieron hacia las 3:30 de la tarde, en inmediaciones del centro comercial Plaza de las Américas, donde Jiménez fue abordado tras reclamar un dinero. El sicario, con una pistola pietro baretta 9 milímetros, le disparó en varias oportunidades, ocasionándole la muerte instantánea y dejando herido a su escolta.


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2005/09/22

The game is set...the pieces are moving

Y así comienza. Inflación a nivel global causa alzas en las tasas de interés de Estados Unidos, Katrina notwithstanding. La gente está saliendo a comprar Bonos del Tesoro indexados a la inflación, dice el artículo. Y en el mercado no se trata de bailar con la más bonita, sino de bailar con la más bailada...(aunque tal vez El Maestro no estaría de acuerdo con ésta interpretación).

No creo que Colombia vaya a ser inmune a éste fenómeno. And so, the dance of the Bogotá stockmarket yuppies begins.

2005/09/13

Mas bien "catastrofe"

El último artículo de SEMANA define bastante bien la posición de ésta revista con respecto a la reelección. Palabras más, palabras menos, al articulista de SEMANA, y por ende, a SEMANA misma, no le gusta la reelección de Uribe. Semana ya lleva bastante tiempo criticando a Uribe, defendiendo las bondades de la Constitución del '91, y en general siendo amigable a muchos opositores del Presidente (Garzón, Coronell y Caballero, por mencionar algunos). Pero eso de "tranquilos, no se preocupen. Si se cae la reelección nada pasa" es bastante diciente.

Comencemos a estudiar lo que nos proponen en Semana:

  1. La asunción que "en Colombia lo que hay son candidatos, por lo tanto, no reelección (=> NR)":


  2. Tal vez el problema de Colombia es que produce demasiados presidenciables, y que todos jalan pa'l mismo lado. Por ejemplo, los partidos no representan alternativas ideológicas ni son disciplinados en su comportamiento al votar en el Congreso (excepto, tal vez, los conservadores). En Colombia la gente no es ni de izquierda ni de derecha, sino que somos "uribistas", "garzonistas", "gaviristas", y etc. La identificación es con el gobernante o el candidato, mas no con las ideas de su partido. Tanto así que de la misma lista que produce Semana tiene como trescientos supuestos "liberales":

    Enrique Peñalosa, Antanas Mockus, Horacio Serpa, Juan Manuel Santos, Antonio Navarro, Rafael Pardo, Carlos Gaviria, Noemí Sanín o Rodrigo Rivera


    Peñalosa, liberal. Serpa, liberal. Santos, liberal. Pardo, liberal. Rivera, liberal.

    Cuál es la diferencia entonces? Básicamente, con las posibles excepciones de Peñalosa (una diferencia positiva) y Serpa (una diferencia negativa, muy negativa) los otros tres gatos, a qué vienen? Especialmente el chico Santos. Ugh. Nein, danke. Y ni siquiera hay un candidato "de derecha" ahí. ¡Doble "ugh"!

    Y so sí, el hecho que:

    Uno solo de ellos haría una diferencia en algunos países cercanos.


    no es excusa. Decir que "aysh, son mejores que Chávez/Bucarán/<presidente_de_turno_de_Ecuador>" no implica que vayan a ser buenos presidentes. Qué mal argumento.

  3. La asunción que "por que no ha funcionado en otros países, aquí tampoco va a funcionar":


  4. La verdad es que nadie sabe cómo sería un segundo gobierno de Uribe. La generalización de que "aysh, por que a otros presidentes de otros países les ha ido mal, a Uribe también" es bastante débil, y una vez más asume que Colombia sufre los mismos problemas de inestabilidad política que sus vecinos. Así que la premisa de "a los otros les ha ido mal" no apoya la conclusión de: "lo más probable es que el segundo período de Uribe sea menos bueno que el primero". Eso suena a "Mejor no reelijan a Uribe, no sea que se les dañe la imagen del tipo que tanto les gusta".

  5. La asunción que "la economía la manejan otros, por ende no reelección no implica mala economía":


  6. No creo que muchos economistas estén de acuerdo con éso de: "el margen de maniobra que hoy día tiene un gobierno para cambiar el manejo macroeconómico es muy reducido". El gobierno defina la política fiscal del país, la política de inversión del Gobierno, el manejo de la deuda colombiana, etc., etc. Y además, para un país "mercado emergente" como Colombia, y más aún después del default argentino, la confianza de los mercados en Uribe probablemente nos ahorra millones de dólares al año en spreads más bajos y en un peso más fuerte. Eso no se desprecia tan fácilmente.

    Lo más chistoso es aquello de:

    En términos generales, la mayoría de los fatalistas son empresarios. Consideran que la economía se está recuperando y que una derrota de Uribe podría significar un retorno al hueco negro. Sin embargo, aunque no hay duda de que la reelección es conveniente para la economía, no es muy probable que lo contrario tenga consecuencias catastróficas. Lo más posible, si se cae la reelección, es que después de una breve turbulencia la economía retorne la tranquilidad.


    La "breve turbulencia" puede ser, de hecho, mortal en varios aspectos. La reelección le daría a Uribe la continuidad que necesita para llevar a cabo las reformas pensional y tributaria que necesita el país para lograr su estabilidad fiscal a mediano plazo, lo que a su vez probablemente le dá confianza a los mercados para seguir invirtiendo en Colombia sin exigir mayores retornos a causa del riesgo percibido. Cuando la reelección se caiga, el siguiente escenario es posible:

    - El dólar se dispara debido a la falta de confianza del mercado en Colombia en general. Consecuencias probables: un incremento significativo de la deuda externa y sus pagos (en pesos), causando mayor presión sobre las finanzas del Gobierno. Importaciones de bienes de capital y de bienes durables (que están moviendo la economía en muchos aspectos, y los cuales son cruciales para el aumento de la productividad que necesita el país para salir del hueco) se encarecen. La devaluación también podría terminar de echar a los capitales extranjeros que han invertido en Colombia (bolsa, TES) debido al buen desempeño de nuestros mercados en los últimos años. Resultado: más devaluación, y caída de éstos mercados. Y si no estoy mal, muchas veces la respuesta del Banco a la devaluación excesiva es o la compra de dólares o la subida de intereses. Y subir los intereses puede terminar de matar la recuperación económica del país, especialmente en sectores sensibles a ésta variable como las pymes y el sector de la construcción. Pero ahí si me sujeto a la experiencia de los que saben de ésas vainas.

    - La posibilidad que algunos candidatos puedan dejar de hacer las reformas que son necesarias para lograr la tan afamada confianza de los mercados puede echar al traste nuestra pequeña burbuja accionaria, con consecuencias bastante "interesantes" para mas de un yuppie que anda por ahí celebrando la vida por las valuaciones millonarias de algunas de las accciones de su portafolio. De un momento al otro muchas empresas podrian perder su valor debido al pavor de los mercados, lo que las haría tener que a) pagar más dividendos (price goes down, yields go up) y b) por ende, tener que recurrir a otras fuentes de financiamiento más caras y exigentes para realizar sus proyectos de inversión. Lo cual es malo. Encima de éso, muchas empresas (o individuos) simplemente podrían posponer (o cancelar) sus planes de inversión si no hay reelección tampoco, debido al clima de inestabilidad político que seguiría (seguirá) al fallo de la reelección. Eso también es malo.

    Y si encima de éso pasa algo medio grave en otro país de la región o del mundo que hace que los inversionistas pierdan la confianza en los mercados emergentes en general, las consecuencias de la no-reelección podrían ser aún peores. Digamos, si se cayera el gobierno de Lula o se destaparan más escándalos de corrupción en Brasil, y encima de éso no hay reelección, la reacción podría ser de aún más pánico y desesperación. Y lo que hay son posibilidades para que todo salga mal. Altos precios del petróleo, Katrina, guerra en Iraq, bajo crecimiento en Europa, proteccionismo en alza y subsidios a la producción en los países ricos, y la muy escalofriante posibilidad que EE.UU, y con ellos nosotros y buena parte del mundo (esp. China, que vive de venderle baratijas a EE.UU, al final de cuentas), entre en una recesión bien sabrosilla y duradera.

    Supongo que hay otros que podrían alegrarse de todo ésto. Habrán quienes saldrán a comprar dólares (yo lo haría) o a consolidar las acciones de las empresas más débiles de su portafolio en inversiones más seguras (CDT's, acciones de Europa o de EE.UU, bonos de deuda de países desarrollados, etc.) . Habrán quienes se prepararán para hacer plata con posiciones cortas en acciones colombianas. Y habrán personas que se alegrarán de la que la bolsa se caiga, por que así podrían entrar a mejores precios al mercado. En fin. Lo que hay (habemos) son "buitres".

    La confianza es una de nuestras mejores cartas de presentación como país, tanto ante los inversionistas extranjeros como ante nuestros propios ciudadanos. Perderla en función de un capricho legal (pero potencialmente político) de la Corte sería una gran estupidez. Pero en fin. Si alguien les cae mal a los abogados, aparentemente son los economistas, especialmente a los magistrados (y a sus defensores), a quienes les fascina decir que "los economistas manejan el mundo! los neoliberales son el coco!" y etcétera.

    Siguiente, y último:

  7. La asunción que la Corte va a ser "neutral" en todo éste negocio:


  8. Ah, ¡es que cuando la gente quiere hacerle creer algo a uno, lo ponen a tragar entero! Para la muestra, un botón:

    El dilema de reelección o catástrofe, en síntesis, es falso. La Corte no va a definir el futuro del país, simplemente porque la situación no va a cambiar mucho. Entre otras cosas, porque las discusiones que llevarán a cabo los nueve magistrados en el cónclave que empieza esta semana no van a tratar sobre ninguno de estos temas. Se limitarán a un tedioso análisis para determinar si el Congreso tramitó la reforma bajo las condiciones que establece la Carta Política. Esa es, exclusivamente, su función.


    Llámenme "grecocaldense", pero ése cuentico no se lo come nadie. La Corte sabe muy bien que la reelección es una decisión eminentemente política, y que muchos observadores ya han considerado que no tiene vicios de forma. También es sabida la hostilidad de, adivinen quién, los opositores de Uribe a la reelección. Y también se sabe que muchos de los magistrados de la Corte son hostiles a Uribe ideológicamente. Esperar neutralidad por parte de los 9 magistrados es esperar demasiado. La Corte Constitucional, muy al estilo de la Corte Suprema de EE.UU., , tiene una tendencia a escribir la ley con sus fallos, mas no a hacerla cumplir. Es el "gobierno de los jueces". Por eso en Colombia se debería pensar muy bien a quién se pone de magistrado en la Corte, por que las tendencias políticas de cada uno de sus miembros tienen mucho qué ver con el futuro del país.

    El que una institución como la Corte le niegue la posibilidad de reelección a Uribe, el presidente más popular de la historia reciente de Colombia, tendrá ramificaciones políticas. Habrán quienes dirán que a la Corte hay que cortarle las alas. Habrán quienes pensarán que la decisión de si Uribe sigue o no depende es del pueblo, y no de una cábala de personajes cuya elección tiene demasiado que ver con la rosca que tengan entre la maquinaria política del Estado. Y habrán quienes dirán que la negación de la reelección es la confirmación que la Corte trabaja para la oposición, lo cual podría llevar un verdadero escándalo.


Es más, personalmente, yo iría a echar piedra en frente de la Cortecita famosa. Pero no estoy. Así que, amigos uribistas, los invito gratamente a que alisten sus mochilas indígenas, sus camisetas de un ícono de derecha (Pinochet está bien) y sus máscaras de gas. Es hora de "expresar su descontento con el establecimiento" de la misma manera que la "minoría" de estudiantes de la Nacional: a piedra limpia y pura. Sientan por un día lo que es estar en el otro lado, ¡el placer de la pedrera y la gritería!

2005/09/11

A Lesson from the Master

"The line separating investment and speculation, which is never bright and clear, becomes blurred still further when most market participants have recently enjoyed triumphs. Nothing sedates rationality like large doses of effortless money. After a heady experience of that kind, normally sensible people drift into behavior akin to that of Cinderella at the ball. They know that overstaying the festivities - that is, continuing to speculate in companies that have gigantic valuations relative to the cash they are likely to generate in the future - will eventually bring on pumpkins and mice. But they nevertheless hate to miss a single minute of what is one helluva party. Therefore, the giddy participants all plan to leave just seconds before midnight. There’s a problem, though: They are dancing in a room in which the clocks have no hands."

--Warren Buffet



A lesson from the Master himself, that could well apply to many stockbrokers and yuppie-types waddling in cash over their investments in Colombian securities and government-issued debt ("TES").

When that market crashes, or takes a dive (and oh, it will!), they will be sorry they didn't read this one lesson from the Master.